Un fuerte terremoto de 5,7 grados en la escala de Richter sacudió el centro de Japón, dejando al menos 20 personas heridas. El sismo tuvo su epicentro en la prefectura de Shizuoka, donde se reportaron daños significativos en el transporte, complicando la movilidad en la zona. Afortunadamente, las autoridades no emitieron alerta de tsunami tras el evento, lo que alivió la preocupación en la población. Además, se confirmó que no hubo daños en las instalaciones nucleares cercanas, lo que es un alivio en una nación que ha enfrentado crisis de este tipo en el pasado. Se espera que continúen las evaluaciones para determinar el alcance total de los daños y asegurar la seguridad de los ciudadanos.
