El concepto de desdoblamiento entre la persona y el funcionario es fundamental para una administración pública eficiente. Este desdoblamiento permite que los individuos actúen de manera más objetiva y profesional en sus funciones, evitando que las emociones y las opiniones personales influyan en la toma de decisiones. Es importante destacar que, aunque un funcionario pueda contar con la educación y la preparación necesarias, la capacidad para separar su vida personal de su rol profesional es crucial. Este enfoque no solo mejora la calidad del servicio público, sino que también fomenta la confianza de la ciudadanía en sus instituciones. La reflexión sobre este desdoblamiento se vuelve aún más pertinente en tiempos donde la transparencia y la rendición de cuentas son demandadas por la sociedad. Así, promover esta práctica se convierte en un paso vital hacia una gestión pública más responsable y efectiva.
