Una ola azul ha barrido este martes a los republicanos, permitiendo a los demócratas recuperar el control del Congreso de Estados Unidos. Con una proyección de 244 escaños en la Cámara de Representantes, muy por encima de los 218 necesarios, los demócratas han impuesto un duro castigo al presidente Donald Trump, que enfrentará los últimos dos años de su mandato con una fuerte oposición. Las victorias en estados tradicionalmente republicanos, como Texas, donde James Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido al Senado federal en 38 años, marcan un cambio significativo en el panorama político. Además, la demócrata Gina Hinojosa hace historia al convertirse en la primera latina gobernadora del estado. Esta nueva mayoría facilitará a la oposición bloquear la agenda legislativa de Trump y abrir investigaciones sobre su administración. A pesar de sus intentos de desmarcarse de la derrota, Trump enfrenta un Congreso que complicará su capacidad para gobernar, mientras que su impopularidad ha pesado sobre los resultados. Reconociendo la victoria demócrata, el presidente se mostró dispuesto a trabajar con la nueva mayoría.
