En la Cumbre Iberoamericana de Madrid, el presidente argentino Javier Milei arremetió contra el socialismo, equiparándolo con el fascismo durante un debate. Este controversial comentario tuvo lugar en presencia del anfitrión, el socialista Pedro Sánchez, con quien Milei ya había tenido fuertes enfrentamientos previos. Durante su intervención, Milei afirmó que tanto el socialismo como el fascismo comparten un odio hacia el libre mercado y tienden a nacionalizar empresas, regular la economía y controlar los medios de comunicación. La cumbre, que ha visto la ausencia de varios líderes latinoamericanos, se desarrolla en un contexto marcado por la creciente polarización política en la región. A pesar de la reducida participación, el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, prometió que esta cumbre tendría un impacto significativo, a diferencia de la anterior, que no logró una declaración final. Mientras tanto, Milei continuó su enfoque confrontativo, sin participar en actividades sociales de la cumbre y buscando alianzas con la extrema derecha española.
