La reciente quiebra de Ueno Bank, una de las entidades financieras más prominentes de Paraguay, ha generado una grave crisis bancaria y política en el país. Esta situación impacta a aproximadamente 2.9 millones de clientes, quienes se encuentran sin acceso a sus cuentas, tarjetas y servicios digitales, lo que ha provocado protestas y una creciente preocupación por la seguridad de sus ahorros. El Banco Central del Paraguay inició el 2 de noviembre el procedimiento de resolución de la entidad tras detectar un serio deterioro en su solvencia. La crisis se agrava por los cerca de 850 millones de dólares depositados por organismos públicos en el banco, recursos que son vitales para pensiones y servicios de salud. Aunque las autoridades aseguran que el sistema de garantía protege al 97 % de los depositantes, persisten dudas sobre la recuperación de montos superiores al límite establecido. Además, la situación ha llevado a la renuncia del presidente del Banco Central, y se han realizado llamados a un juicio político contra el presidente Santiago Peña, quien ha sido cuestionado por sus vínculos con el grupo propietario de Ueno Bank. Mientras tanto, las autoridades buscan contener el pánico y evitar que la crisis se extienda a otras instituciones financieras.
