Los países en desarrollo se enfrentan a tasas de interés significativamente más altas, hasta el doble que las economías avanzadas, para financiar sus políticas contra el cambio climático. Esta desigualdad, según Gerd Müller, director general de la ONUDI, dificulta una transición energética justa y podría llevar a estos países a una espiral de endeudamiento. Müller subraya que mientras 3,400 millones de personas en países en desarrollo destinan más recursos a pagar intereses de la deuda que a educación o salud, apenas reciben un 3% de las inversiones globales en energías renovables. A pesar de contar con un gran potencial para energías limpias, los costos de financiamiento son prohibitivos, lo que complica la transición hacia una economía sostenible. Con la próxima cumbre climática de la ONU en Antalya, Müller exige un plan claro de financiamiento, que permita a los países más vulnerables acceder a recursos que realmente impulsen su desarrollo económico y mitiguen el cambio climático.
