En República Dominicana, la dura realidad de los indigentes se refleja en la vida cotidiana de quienes se ven obligados a buscar refugio en espacios improvisados. Un recorrido reciente por la ciudad reveló la existencia de pequeños refugios construidos con cartón y otros materiales en los estribos de un puente. Este escenario resalta la precariedad en la que viven muchas personas en el país. A medida que el reloj marcaba las 2:00 de la tarde, la mirada se enfocó en estos espacios donde la falta de un hogar adecuado se convierte en una lucha constante. Para muchos, la acera se convierte en su cama y el sol en su despertador, mientras enfrentan las inclemencias del clima y la falta de recursos. Esta situación no solo afecta su bienestar físico, sino también su dignidad y calidad de vida, planteando un reto urgente para la sociedad dominicana.
