La cumbre climática de la ONU, COP31, inicia el lunes en Antalya con el objetivo de pasar de las palabras a la acción en la lucha contra el cambio climático. Con la presidencia formal de Turquía y la dirección de negociaciones a cargo de Australia, se busca facilitar el acceso a financiamiento para las naciones más vulnerables, en un contexto de tensiones geopolíticas y la ausencia del Gobierno de Estados Unidos. Uno de los principales retos será la financiación, ya que muchos países en desarrollo condicionan sus planes climáticos a la llegada de recursos económicos. Expertos advierten que las restricciones presupuestarias de las naciones desarrolladas limitan el margen para nuevas contribuciones, lo que podría frenar el avance de compromisos previos sobre movilización de fondos. La cumbre también abordará la electrificación del consumo energético, buscando elevar su participación del 20% actual al 35% para 2035. Sin embargo, esta propuesta podría enfrentar resistencia de países productores de petróleo y gas. La COP31 se presenta como una oportunidad crucial para que los compromisos climáticos se traduzcan en acciones efectivas.