La depredación de ríos y recursos naturales en la República Dominicana se ha convertido en una preocupación creciente, que merece atención urgente. Esta situación, que afecta la biodiversidad y el ecosistema, podría considerarse una amenaza tan seria como la delincuencia y la criminalidad que enfrentan las autoridades. Mientras la lista de prófugos buscados continúa aumentando, es esencial que los ciudadanos y las instituciones reconozcan el impacto negativo que la explotación desmedida de los ríos tiene sobre el medio ambiente. La contaminación y el desvío de los cauces, impulsados por actividades ilícitas, están poniendo en riesgo no solo la vida acuática, sino también las comunidades que dependen de estos recursos para su subsistencia. Ante este panorama, es fundamental redoblar esfuerzos para proteger nuestros ríos y asegurar que la lucha contra la criminalidad también abarque la defensa del medio ambiente.
