La navegación en los ríos de República Dominicana presenta desafíos significativos para embarcaciones de gran calado. A pesar de que ríos como el Ozama, Haina, Romana y San Pedro tienen zonas cercanas a sus desembocaduras que permiten el acceso de grandes buques, la profundidad disminuye rápidamente unos kilómetros adentro. La acumulación de sedimentos y las variaciones en el cauce afectan la navegabilidad, haciendo que sólo embarcaciones menores puedan operar en la mayor parte de su recorrido. Expertos explican que, para que un barco navegue de manera segura, se requiere una profundidad suficiente no solo para su calado, sino también para un margen de seguridad. Esta situación se complica por fenómenos climáticos y la contaminación, que deterioran aún más las condiciones de los cuerpos de agua. Sin la infraestructura adecuada, como esclusas, y con la necesidad de priorizar otros recursos hídricos, el desarrollo de la navegación fluvial en el país se presenta como un reto técnico y financiero considerable.