La Feria del Libro se ha consolidado como uno de los eventos culturales más esperados del año, atrayendo a multitudes que se desplazan para disfrutar de la oferta literaria y las actividades programadas. Sin embargo, a pesar de la gran afluencia de público, las ventas de libros se mantienen notablemente bajas. Este fenómeno sugiere un problema estructural en los hábitos de lectura de la población, donde muchas personas se interesan más por la experiencia de la feria que por la adquisición de textos. La tendencia se observa en el comportamiento de los asistentes, quienes a menudo se limitan a hojear las portadas de los libros, sin profundizar en su contenido. Es fundamental abordar esta situación, promoviendo una cultura de lectura más sólida que fomente no solo la asistencia a eventos literarios, sino también la compra y el disfrute de los libros como parte integral del desarrollo educativo y cultural del país.
