La destrucción de este circuito comercial desencadena un proceso de anomia rural y desarticulación del tejido comunitario, manifestado en el aumento del desempleo, la bancarrota de las familias parceleras del sector de la Reforma Agraria, que representan más del 70% de las unidades menores a 50 tareas, y el abandono forzado de la actividad agraria.